martes, 17 de marzo de 2009

El Rugir


Tocando la puerta con el león
Que quiere salir,
Andando preso en la continuidad,
Del perverso tiempo, el rugir singular que te acompaña,
Afilando otra vez las garras,
De mirada intranquila,
Y audaz paso atento aire de agresivos movimientos.
Cancelando miedos, posiciones de enfrentamientos,
Concretados gritos fuertes que callan el entorno,
Disimulando tus inquietos pensamientos felinos,
Masticando lo crudo,
Carnívoro félido no te cansas de pasearte,
Con tu testosterona ferviente,
Deseando que la leona te despierte los instintos,
Llevándote a tu salvaje estancia.
Despertando esos insaciables pasiones,
Marcando tu territorio, despegando de tus múltiples misterios,
De tus espacios intranquilos y dimensiones desconocidas.
Exhibiendo tu majestuoso porte,
Exaltando tus cualidades .

2 comentarios:

Allek dijo...

quien somos entre tanta gente...?
leones que sueñan con rios de sangre....?
o fieras que buscan la suavidad del agua....

me ha gustado tu texto.... me he identificado...
un abrazo...

D@v!l0zk! dijo...

Ahí estás, temeroso y sudando frío, lleno de angustias y dudas, con tu mejor contrincante enfrente, solo queda vencer o morir, oyes salir un rugido que te dan ganas de huir, no sabes que hacer, no hay armas que te vayan a defender, el león se acerca, te ve, con semblante serio vuelve a rugir, hace gala de su porte para hacerte sufrir, el fracaso se hace frecuente y huir es lo más conveniente, todo llego a su final, de pronto, recuerdas esa frase, “El León No Es Como Lo Pintan”, te llenas de valor, vas de frente, lo ves a los ojos, pasas a su lado, lo dejas atrás y ves como el gato mimado, confundido queda, ante tal gallardía y acurrucado en una esquina te deja ver que has ganado la partida, ni siquiera luchaste, la clave del éxito se dio cuando lo enfrentaste…