martes, 24 de febrero de 2009

Mientras no me encuentres


Entre un suspiro y un respiro
QUE NOS QUEDA EN EL MEDIO
DE LO QUE ENLACE EL CENTRO,
INCOMPRENSIBLE DE LA DUDA.
QUE NO EXISTE AL MISMO TIEMPO
EN PENSAR Y QUERER SE DISCUTE UN RETO
DE CONTROVERSIA, CUANDO SE ENTABLA UNA DISCORDIA
EN LA QUE TRASCIENDE LAS PALABRAS DE LA MENTE.
A LA ORILLA INTRANQUILA DE UN DESIERTO
DELICIOSO EN DONDE SE DECIDE EXALTAR
LA SOLEDAD CON SU EGO.

CAMINANDO ENTRA LA VEREDA,
RECTA ME DESVIE,
EN DONDE SUENA UNA CUERDA QUE SE REVIENTA,
A LO LEJOS SIN QUEJIDO.

EL INTERES SE PIERDE ENTRE EL MARTILLO,
QUE DA EN EL CLAVO,
DONDE NO HAY ESPACIO,
SE DA LA REPETICION,
TRILLADA Y MONOTONA
DEL SIMPLE DESEO, DE UTILIZAR
ESE ESPACIO,
EN DONDE COLGARAN MIS RECUERDOS
INSTANTANEOS QUE PRONTO DESAPARECERAN.

1 comentario:

D@v!l0zk! dijo...

El ego de la soledad, prima de la realidad, nos desconcierta y nos deja perplejos con la monotonía que niega el vuelo a nuestros sueños y nos hace desviarnos hacia caminos inciertos, pero siempre, al final, algo dejaremos, algo quedará, por mi parte puede que deseos sin cumplir, por la tuya, un par de versos sin publicar, al final, todos recuerdos de tu esencia que nunca te dejarán desaparecer.