sábado, 21 de febrero de 2009

Choque o encuentro

En un parpadeo que solo puedo controlar al verme hundirme en el fango oscuro,
que no se mezcla con mi blanco ropaje que con el viento le gusta alentar al viejo andar,
repasando nuevamente aquello que he dejado atrás,
para no manchar mis memorias descoloridas,
desgastadas por no reservar ni un sólo espacio...

Me quedó con la división en mi centro evocable de lastimas y desgarros,
que están tomando de la mano,
dejando a su paso un torero que se va después de enfrentar esa gran fuerza,
que lo atormenta hasta que lo ve pasar y le da la vuelta,
para luego chocar con otro encuentro mas que no temerá...

Y así con los píes fríos terminaran la angustia,
pasara después de tocar la arena,
para atravesar esa seda roja que se vertira en mi saco blanco,
ya sin polvo,
ya sin piedad, me opacara mí fortaleza
de donde he sacado furía,
sin respirar me he quedado,
otra daga atravesada y el aplauso del espectador,
erguído el torero su orgullo un trofeo
y el ego bríllante el uníco triunfador.

Que trivialidad cae en otro encuentro más,
que ironía jugar para solo a esto llegar,
que mentíra dejar de luchar,
sin no festejar,
que desdicha saber que de allí no pasara.

1 comentario:

D@v!l0zk! dijo...

“Qué desdicha saber que de ahí no pasará”, otra frase grandiosa, que desdicha saber que no depende de ti mismo, que desdicha saber que la realidad te atrapa mientras el destino ríe falaz el infortunio de un desaliento provocado por el tiempo que se aglomera en tus sentidos y te llena de amaneceres, amaneceres en donde no sale el sol, amaneceres en los que solo te quedas pensando, meditando y por más esperanza que tengas, tienes que estar consciente que hay una gran posibilidad de decir “Qué desdicha saber que de ahí no pasará”. No es un encuentro, es un choque contra la realidad, pero a mí, ¡la realidad que me importa!…