martes, 28 de julio de 2009

LA MURALLA




Palabras que flotaron en el ambiente sin ser atrapadas,
siendo malvadas que se mantengan alejadas.
Ahora las que vienen como brisa suave y delicada,
que lleguen al final a tocar la orilla.
Integrándome en el sentimiento como en cada momento,
se da un nuevo evento, el sensible sonar de tu viento,
es tocado que canción repetitiva en el alma,
nunca olvida, como arrastraba tu espuma en una ola que viene y va...

La muralla que atraviesa el mar y ve miles de gaviotas llegar,
no queriendo soltar el pez, solo agitarse entre tus alas y volar.
Sabiendo que nunca vas a despegar ni de la tierra ni del mar,
sueles dividir un infinito agua,
tocas todo el tiempo la arena con tus dedos descalzos,
que suelen tener ya mucho descanso.

Queriendo tocar el fondo averiguando el espacio misterioso,
Entre sabanas azules perdiéndose,
en la potencia de tu fuerza buscando tu peligro,
rozándote entre la sal.

Pequeña estrella de mar mirando el erizo quieres la muralla,
atravesar aspira toda la sensación azul que te puede rodear...
Que sin fin de sol y sombra acompaña tú alma,
al caminar despojándose de todo lo que la recubría.
Y te preguntas que existe en el caracol,
que guarda que encajona en su corazón,
un sonido que te recuerda las olas que vienen y van...
con un vaivén que te acaricia y te hace soñar... es aquí donde la muralla se vuelve imaginaria.

1 comentario:

El Davilosky dijo...

la ira, el odio, la necedad, el orgullo e incluso hasta el amor............ muchas cosas, en su mayoría los mal llamados "defectos" que uno como persona tiene no son más que murallas que aprendemos a edificar creyendolas una necesidad debido a hechos pasados (gestalts) que nos dan la pauta a querer no volver a pasar por lo mismo......